Es una casa que parece como si fuese una prolongación de la misma calle, quizás por su utilización de casa de paso antiguamente. La fachada, muy pequeña, pero noble con una cancela forjada que la guarda durante el día. Reside un patio de patio muy cordobés por la fuente central y su pavimento de chino. Los arriates con cipreses, lirios, hiedra y bogambilla lo terminan de embellecer; pero hay que bajar dos escalones para llegar al patio de las orzas, así su nombre por la cantidad que hay de ellas y su variedad, mezclándose con macetas amarillas que dan un toque muy especial y no visto. Este patio también se refresca con un piloncillo algo alborotador que por sus chorritos de agua al caer en su sonido se encuentra tranquilidad y sosiego.
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